EL MERCENARIO Y LA BESTIA. — 2ª parte — (Final)

El mercenario y la bestia- 1ª parte —> https://1111ana.wordpress.com/2011/05/17/el-mercenario-y-la-bestia-1%C2%AA-parte/

Una vez fuera aunque todavía por los alrededores del castillo comenzó a ver lo experimentado de una forma mas tranquila.

El barullo en su cabeza poco a poco y con no menos esfuerzo fue ordenándose, hasta que algo interrumpió sus pensamientos.

Todo pasó tan rápido que ni tiempo le dio a caer en la cuenta de lo que estaba sucediendo.

Parte del castillo comenzó a derrumbarse como si lo hubiesen construido sobre ladrillos de papel, teniendo que correr para no ser aplastado.

Un estremecedor gruñido resonó en el aire recorriendo todos los alrededores erizándoles la piel a todos los que allí había; advertencia de lo que estaba por pasar. Y Liam, que se había alejado, al escuchar aquello volvió de nuevo a las inmediaciones del castillo contrariamente a lo que hizo la demás gente, que con terror se alejaba llegando a chocar con más de uno.

Gritaban; otra vez no. Otra vez no. Y lloraban; ese monstruo de nuevo.

Algunos recordaban lo que 10 años atrás aconteció en ese mismo lugar, y que Liam nunca vivió.

Él fue expulsado antes de que se produjese, pero solo había que fijarse en la reacción de la gente ante aquel sonido para darse cuenta de que tuvo que ser como poco, horrendo.

Sin asimilar del todo lo que pasaba, los gritos crecieron más, y más, cuando vio a la bestia bajando la montaña con la cara cubierta de sangre en aterradora y espantosa forma de comunicar, ya he matado.

La gran loba caminaba por las calles casi sin rumbo, como un gigantesco bebé gateando entre pequeños muñecos, y en medio del pánico que ya se había propagado por los alrededores estaba Liam, sin acertar que hacer.

Todo se había convertido en un caos. En ese momento la muerte se sentía cerca, más que la propia vida, siendo inevitable para él pensar en el porque no habían intentado matarla antes, con la forma de una débil mujer.

¿Por qué esperar? ¿Porque cometer 2 veces el mismo error? Estaba claro que la bestia había escapado, porque con esa forma, al parecer nada podía detenerla, y todo estaba descontrolado.

Maldito rey codicioso, gritó furioso, por que sabía que seguro todo era consecuencia de su ego y avaricia infinita.

Después de tantos años en los que había sido ridiculizado; ni sus ejércitos ni sus armas fueron capaces de  dar muerte al monstruo, su nombre estaba bastante dañado.

Exhibir a la bestia que tanta vergüenza había sumado a su reinado sería el antídoto. La única forma posible de que todos los años oscuros fuesen borrados, pero por el contrario, mostrar a la bestia con la forma de una débil mujer que para mas complicación poseía una cara igual a la de su princesa no era seguramente la mejor solución.

La gloria y veneración que le supondría que todos vieran el cuerpo del monstruo muerto no solo haría olvidar todo lo que el rey deseaba fuese borrado, sin contar el respeto que le procesarían en otros reinos, también lo convertiría en leyenda viva matando a monstruo semejante. Por ello, acertaba al pensar Liam, debía mostrar el cadáver del gran lobo, a la bestia, que todos vieran su poderoso aspecto para que su hazaña fuese mas grande.

Liam avanzó hasta ponerse frente al lobo mientras gritaba.

El animal ni lo miró, inmerso en la persecución y la caza siguió con su caminar cuando tras el aparecieron 15 guerreros, que a caballo y muy bien armadas atacaron con todo lo que tenían.

Clavaron lanzas en el monstruo, que ni un solo arañazo ni lamento provocaron.

No parecía que con tales ataques fueran a conseguir matar a aquella cosa cuando con un movimiento, la bestia tiro a tres de los perseguidores de sus caballos, pisando y matando a uno de ellos, lo que provocó que los demás se apartaran. Era evidente, nada se podía hacer contra tal poder.

Mientras mantenías la distancia no interponiéndote en su camino el lobo avanzaba tranquilo, cosa que no pasó desapercibida para nadie de los presentes.

Así que eso empezaron a hacer, como en una coreografía perfectamente ejecutada, todos  se apartaron haciéndole un amplio pasillo.

Observaban aterrados el caminar pacifico de la bestia mientras se quitaban de en medio  lentamente para no alterarla.

Como si nada fuese con ella, la bestia, mientras en dirección al bosque tranquila avanzaba, no apartó la vista del arbolado y basto hogar del que al parecer nunca deseó salir, desapareciendo entre la oscura y verde penumbra cuando llegó a este.

Al día siguiente el pánico aun seguía impregnado en las mismas calles que 24 horas antes fueron pisadas por el monstruo.

Si antes era temido, ahora el temor se acrecentaba. Todo en la ciudad era desconcierto y rumores:

¿Por qué capturar y traer a la bestia a la ciudad poniendo a mujeres y niños en peligro? ¿Por que no matarla en el bosque? ¿Si puedes capturarla, por que no puedes matarla?

Eso era lo que se oía, pero ellos no sabían lo que si que sabía Liam:

En las noches de luna llena la bestia no era más que una chica a la que fácilmente se podía matar, y que esa fue la razón de que pudieran capturarla.

Después de 6 meses en los cuales, Liam entraba en el bosque todas las noches en las que la luna llena se levantaba, la esperanza de volver a encontrarse con la forma humana de la bestia comenzaba a desvanecerse.

No había podido dar con ella, siempre comenzaba su viaje varias noches antes de la luna llena, quería estar lo suficientemente alejado de la ciudad e inmerso en lo profundo del bosque para tener mas posibilidades de dar con ella.

Pero algo le ronzaba la cabeza; si no la había encontrado, ¿sería por que ella no quería ser encontrada? cosa que le hacía sentir la impotencia del que desea lo imposible.

Solo una conversación, no pedía más que eso.

Quería suplicar por Queena, que aquella cosa la liberarse.

Su deseo era que Queena pudiera ser libre. Único propósito desde que la viera y conversara con ella en las mazmorras del castillo. Se sentía incapaz de quitarse ese instante de la cabeza.

Anduvo todo el día y parte de la noche.

Quedaban 4 días y 3 noches para que la próxima luna llena apareciese y estaba dispuesto a llegar mas lejos, y cada luna llena llegaría mas lejos hasta encontrarla.

Y entonces la noche en la que alzada, la luna iluminó el bosque con su esplendida y redonda figura comenzó.

Liam, esa noche se encontraba cerca del río y decidió bordearlo mientras se seguía adentrando en el bosque siguiendo su cauce. 1 hora bastó.

Le pareció ver algo entre la espesura a unos metros del río.

Se acerco con cuidado, en ese bosque si no tenías claro que había cerca era mejor asegurarse. Y la vió.

Era Queena, pero no estaba sola.

Sorprendido y con el corazón a mil vio también a 4 hombres que parecían mercenarios, pero a diferencia de él, estos la buscaban para hacerle mal.

Los mercenarios la rodeaban, seguramente asesinos pagados, pensó, y no le pareció que quisieran capturarla viva.

Llegado a ese punto, suponía a la vez que observaba agazapado, que el ayudarla en ese momento ya no sería suficiente. Mientras ella siguiera rondando esos bosques su muerte no estaría lejos.

Sus posibilidades estaban totalmente muertas y sin vuelta atrás desde el momento en que descubrieron su punto débil. La parte humana, que por otro lado a Liam tenía cautivado.

En ese instante sopesó:

¿Por qué arriesgar todo por quien nada se podía hacer?

Sintió un súbito cosquilleo en el estomago similar al que siempre experimentaba segundos antes de una confrontación, mezcla de excitación, ansiedad, y otras sensaciones ya conocidas por quien vive por y para la lucha. Pero además a todo ese cúmulo de sensaciones conocidas se sumo un deseo.

No era una batalla planificada. No acompañaba al remolino de adrenalina implícito en la lucha. Era un simple deseo. El deseo de ayudarla. Y no necesitó más para decidirse sin dejar lugar a la duda.

Escondido entre los matorrales sintió el apoyo del bosque.

La luz de la gran luna era atenuada, casi asesinada por los grandes árboles que allí vivían, no importaba lo clara que esta fuese, la luz en ese bosque no era bienvenida.

Agazapado entre la oscuridad atacó, primero al mas fuerte, que desprevenido murió al instante al atravesar su corazón, a lo que sus 3 compañeros respondieron de inmediato atacando al unísono.

Liam alzó su escudo y con la espada bien agarrada y preparada para matar esperó con mente clara. Mente en la que el desarrollo de la lucha se encontraba perfectamente planificado.

Solo 3 acciones bastarían para dar muerte a los 3 hombres, dedujo.

A 2 los envistió con el escudo a la vez que mataba al que no alcanzó con este atravesándole el estomago con su espada; 1º movimiento.

Un contundente golpe en la sien dejo k.o al siguiente; 2º movimiento.

Y aprovechando la inercia que llevaba con el 2º le desgarró la garganta al único que aún quedaba en pie; 3º y último movimiento, acabando con los 4 hombres en unos pocos segundos.

La chica lo miró sin inmutarse, como si nada hubiese pasado.

Había salvado su vida, por el amor de Dios, ¿a que viene esa cara de indiferencia? Pensó.

Entonces caballeroso se acercó a ella y le alargo su mano.

_ Por cierto, me llamo Liam_ Y con seductora sonrisa esperó a que ella respondiera con la mano alzada a modo de presentación formal.

Unos segundos de incertidumbre en los que la muchacha no respondió ni en palabras ni en actos fueron suficientes, Liam no esperó más y cogió la mano de ella acercando sus labios a esta, la miro a los ojos y con la sonrisa aun dibujada en la cara terminó la presentación.

_ Encantado de conocerte Queena_

La mujer retiró de inmediato la mano que a pesar del despectivo gesto no expresaba desagrado, en realidad no expresaba nada de nada, dejándole claro algo:

_ Si crees que estas frente a Queena no puedes estar mas equivocado, señor_

La respuesta de la chica ofusco a Liam que con el orgullo de quien quiso ser un gran caballero no mostró.

_ ¿Y entonces con quien tengo el placer de hablar, señora?_ Pregunto mirándola como si corrigiera a un niño.

La mujer cambió el gesto hasta ese momento indiferente por uno soberbio e irritado.

_ Creía que los hombres temían lo que no podían comprender_ La muchacha pareció probarlo.

El rostro de Liam repentinamente tornó.

Se volvió severo, desafiante, y mientras clavaba los ojos en el iris escarlata de la mujer se acerco a ella y pregunto como si de un ultimátum se tratara.

_ Solo me interesa saber una cosa, dime; ¿está Queena ahí dentro?_

_ Lo que antes fue uno ya no lo es…_ Fue la respuesta de la mujer que acompañada siempre por una cara de seriedad casi inhumana, fría y desprovista de toda emoción miraba a su interlocutor como si no mirara a nadie.

Liam agarró el brazo de la chica y acercándola más a él hasta que sus frentes se rozaron volvió a pronunciarse.

_ ¿Qué eres?_ No hubo respuesta _ ¡¿Quién eres?!_ Repitió Liam, esta vez sin intentar disimular la irritación que lo embargaba, pero siguió sin obtener respuesta_ Queena, dime algo_ Pidió finalmente casi en una suplica.

Realmente lo deseaba. Liam deseaba volver a hablar con la chica de la celda, esa que tanto lloraba y a la que diez años atrás no dio valor.

Ahora en el presente todo era diferente. Ahora tenía toda su atención. Ahora estaba dispuesto a ayudarla. Pero ella no quería, ni su atención, ni su ayuda, echo que lo enfurecía, ¿Por qué a él le tenía que importar tanto cuando para ella nada significaba?

La mujer no opuso resistencia ante el agarre del hombre pero siguió sin responder nada manteniendo su imperturbable silencio,  dejando la petición del hombre en el limbo.

Ofuscado ante la actitud de la extraña mujer la soltó a regañadientes, pero no sin antes advertirle, porque  más le valía cooperar.

_Salvaste mi vida y te lo agradezco_ Dijo él con exaltación evidente_ Pero no soy hombre de honor.  En mi mente no está la estúpida idea de deberte nada, así que se inteligente, te conviene tenerme  porque no dejaré que ese lobo vuelva a las calles de mi ciudad. Y no te equivoques, no es nada personal_ Esperó unos segundos con las esperanzas de llagar a ella casi anuladas cuando esta sorprendiéndolo totalmente comenzó a llorar.

No fue un llanto fueron lagrimas, solo agua sin emoción en sus ojos, pero lloraba.

Liam alargó su mano para acariciarle  la mejilla mojada, pero ella dio un paso atrás con el que sin palabras dijo todo.

_ Ya veo_ Se  dijo casi para si Liam al borde de la resignación.

Lo había rechazado. Rechazo que le dolió más de lo esperado.

A él que hasta hace poco nada le importaba, siendo restablecer un honor irremediablemente perdido hacía mucho su única meta en la vida, los últimos meses estaban siendo una bocanada de aire nuevo para él, despertando deseos impensables solo un año atrás.

No lo perturbaba como antaño lo que fue, lo había superado sin apenas darse cuenta, sintiendose por primera vez en muchos años un hombre libre.

Miró a la chica frente a él, veía  sus lágrimas, su obstinación, su soledad, y sintió aun mayor deseo de llegar hasta ella.

Convertida en la meta de un presente desconocido para alguien siempre acostumbrado a no desviarse de un camino trazado hace mucho,  un viaje auto impuesto y desfasado  en el que nadie se había cruzado,  que sin percibirlo apenas  acabó convertido en una soga que poco a poco lo estrangulaba, asfixiando lo que realmente era.  Ahora volvía a respirar de nuevo con la plenitud y capacidad de un pecho libre, hecho liberador.  Se sentía liberado de alguna forma.

Ahora estaba avanzando, porque no lo hacía como lo que antes era, si no como lo que era ahora, en un instante y momento renovado, enfureciéndolo el hecho de no haberse dado cuenta de lo mucho que había perdido hasta ese momento.

Cerró los puños fuertemente y sin apartar la vista de la mujer se sinceró como nunca lo hizo en la vida dejando atrás la vergüenza del confeso, ya no pensaba rendirse. 

_ Yo también soy nuevo en esto, ¿sabes?_  Confeso sin reparos, y la muchacha sustituyó el desden por un gesto curioso al escucharlo_ No soy bueno en las relaciones_ Continuó diciendo_  Soy un solitario sin remedio, y te aseguro que no se ni lo que estoy haciendo en este momento, y tampoco como cojones hacerlo. Pero hay algo de lo que si estoy seguro, y es de que quiero hacerlo. No se más, pero con eso me basta_

Liam esperó  sin abrir los puños una respuesta con esperanzas casi desvanecidas aunque con las mismas ganas, cuando con asombro; asombro que expresó su cara, vio a la chica acercarse transformando lo que en principio pareció irreversiblemente cerrado en un candado del cual había posibilidad de encontrar llave. Suficiente para la reaparición de la esperanza, pero esta fue truncada súbitamente.

Una flecha surco el aire acabando su viaje en el pecho de la chica que cayó al suelo de inmediato.

Liam reacciono raudo cubriéndola con su escudo en el cual 2 nuevas flechas impactaron.

A esas alturas ya tenía claro donde se encontraba escondido el agresor y sin pensarlo, sabiendo que el tiempo  sería crucial puso a la muchacha tras un gran árbol que la protegería esquivando unas cuantas flechas más que acabaron en  su escudo.

Avanzó con rápidas zancadas entre nuevas flechas, alguna logró rozarle pero bien cubiertos sus puntos vitales  ni una sola logró pararlo.

El arquero corrió cuando tenía a su rival cerca, antes de la confrontación, y Liam, a pesar de saber que el tiempo corría en su contra, la chica estaba herida y desgraciadamente temía, no viviría mucho sin ayuda, no dudó en perseguirlo. Debía darle muerte antes de que avisara al resto.

Habría más hombres sospechó con la misma meta. Estaba casi seguro,  ese bosque se encontraba plagado de hombres dispuestos a dar caza al punto débil de la bestia.

Logró alcanzarlo en no demasiado tiempo, era rápido, pero no lo suficiente para él  que lo mató sin pensarlo dos veces.

La prisa que lo acuciaba no daba lugar a ningún tipo de dudas, y tan rápido como lo mató se marchó.

Llegó hasta la chica que postrada esperaba terriblemente herida, sangrando abundante mente.

Liam se quitó la camiseta bajo su armadura con acuciada angustia y enrollada se la puso a la muchacha en la boca pidiéndole a la vez disculpas por lo que estaba apunto de hacer; sabía que eso le iba a doler lo suficiente como para odiarlo.

Rompió parte de la flecha, debía sacarla aun a riesgo de empeorar la situación, no había tiempo para la duda.

La punta de la flecha había salido por detrás por lo que costaría menos sacarla, cosa que hizo rápidamente estremeciéndolo el grito de la joven que acompañó al acto.

Salía mucha sangre, y con la misma camiseta que se quitó apretó la herida con desesperación  sabiendo que acabaría muriendo desangrada si continuaba así, pero, ¿Qué más podía hacer? no cesaba de preguntarse una y otra vez sin encontrar respuesta.

La mujer comenzó a hablar torpemente incentivada por la angustia que él expresaba en su desesperación por salvarla.

_ ¿llo… ras?_ Pregunto extrañada y con terrible mueca de dolor en la cara.

Y sintiendo en el pecho un latido arrollador al escucharla continuó su lucha sin decir nada. Pero un recuerdo le vino a la mente mostrandole la esperanza en lo que parecía no haberla, con lo que las palabras volvieron preguntando ansioso, pálido y con rostro cansado:

_ ¿Como curaste mi pierna el día que nos conocimos?_ 

_ ¿Por qué es… estas a… sustado?_  Fue lo que respondió la joven.

A pesar del dolor y ser acechada por la muerte,  no cesaba de enseñarle con sus palabras  su interés por saber de él. De lo que él  sentía por ella,  cosa que lo conmovió, pero no había tiempo para eso.

_ Porque no quiero que mueras estúpida_  Acertó a decir abrumado_  ¡Maldita sea_ siguió con ansiada prisa_  contesta a mi pregunta mujer!, ¡¿como curaste mi pierna?!_

El dolor no impidió que algo despertara en ella ante la confesión de aquel hombre desesperado por que no muriera, y  haciéndola olvidar a  todos los que deseaban su muerte se dejó llevar por él, respondiendo a su pregunta sin dudas.

_ Yo t… te guiar… e_ Susurró ella.

_ ¿Qué? ¡¿Guiarme?! No puedo moverte. No así. La herida, yo…_

La mano de la muchacha acaricio los labios de Liam deteniendo sus palabras.

_ No s…abrías lleg… gar_ Dijo ella, y apartó la mano de su boca.

Liam abrió los ojos de forma que en su cara pareció que no hubiese otra cosa y supo que tenia razón.

_ Tie… nes que ir a  l… l… las fl…ores_ Aclaró ella.

_ ¿Flores? _ Preguntó Liam_ ¿Esas flores pueden curarte?_ y antes de acabar la pregunta la alzó con cuidado sosteniéndola entre sus brazos. Era liviana no le costaría transportarla.

Sentía terror solo al pensar en moverla en ese estado, pero aun así lo hizo. Ser rápidos era la única opción posible, por lo que no perdió el tiempo y comenzó a  avanzar.

_ Dime, ¿hacia donde vamos?_ Preguntó severo.

La chica señalo con el dedo índice la dirección a seguir, y él sin demora allí se dirigió sin decir nada sintiendo la humedad de la sangre resbalando por su brazo.

Caminó por donde la joven señalaba hasta llegar a una cueva en la que esta dijo estaban las milagrosas flores.

La quiso dejar en la entrada a la vez que le preguntaba como eran aquellas flores.

_Yo las traeré_ Le dijo. A lo que ella respondió:

 _No. No po… drás sa… s…acarlas, se des… sinte…g… graran f… fue… ra de l… la cu… cuev… a_

_ So… lo déj… jame de…ntr… ro y sal fue… ra_ Continuó diciendo_ es… espe… ra has… ta que s.. se ha… hag… a de día pa… ra en… entr… trar_

_ Pero, ¿dejarte sola? Eso…_

_ S… si él qui… ere vi… vivi…ré_

La cara de Liam se ensombreció de golpe.

_¿Que?…  ¿Quien?_ Preguntó sintiéndose un autentico inútil sin entender nada.

_ El bos… que_

Quiso seguir preguntando, pero detuvo sus impulsos. El tiempo era escaso, demasiado escaso para preguntas y respuestas que al final seguramente no entendería; sus mundos eran demasiado opuestos, por lo que  sin demora la llevó dentro.

La posó en el frío suelo provocándole un nudo en el estomago el hacerlo, dejándola con el desasosiego anclado en el pecho.

Aquella cueva era como cualquier otra logro ver. Nada de flores. Nada especial.  Se había fijado bien, y no pudo evitar mientras en la entrada esperaba el pensamiento de la irremediable perdida de lo que tanto tiempo le había llevado encontrar.

Susurrando el nombre de Queena como en un rezo, era atrapado por la incertidumbre de su corazón, que  acelerado más y más con la espera lo  convenció de su inutilidad, y no pudo evitar encontrarse perdido, pero aun así  cumplió la espera  como ella le dijo que hiciera.

Nada más asomar el sol, ansioso entró en la cueva viéndola en el suelo tendida tal y como la dejó descartando de su mente la posibilidad que tanto lo acosaba, no podía estar muerta.

Se agachó y cuando la toco esta abrió los ojos y la abrazó sin pensarlo, la felicidad de no haberla perdido lo arrolló.

Ella respondió al abrazo y comenzó a llorar desconsolada como nunca Liam la hubiera visto hacerlo. Esta vez no eran solo  lágrimas, era un llanto. El llanto humano de una chica, ni más ni menos.

La apretó contra su cuerpo tierna y cuidadosamente,  apartándola después de un rato para observar mejor como se encontraba.

Entonces se percató de algo en lo que no había reparado con el desconcierto  que  le provocó un  estremecimiento; sus ojos eran azules.

_ ¿Queena? ¿Eres tu Queena?_ Preguntó nervioso como un niño en su cumpleaños cuando sabe que es real la llegada se su ansiado regalo, eso que deseo tanto .

La muchacha desconsolada lo miró sin dejar de llorar y dijo con expresión aterrada:

_ Se ha ido_

Y la emocion de la sorpresa inicial torno en Liam.

La vio tan sumamente asustada y apenada que no podía encontrar consuelo posible que darle mientras ella no paraba de repetir; se ha ido. Se ha ido.

Por más que Liam preguntara quien se había ido, no obtenía respuesta, solo lágrimas y la misma frase repetida sin descanso que parecía doler como si aun sufriera aquella herida en el pecho.

_ Yo estoy aquí_ Dijo finalmente  Liam con gesto serio y perdido.

Palabras  que transformaron el desconsuelo en atenta y silenciosa mirada.

La muchacha lo abrazó sin más, y las manos que Liam sintió apretadas en su espalda  lograron sosegarle, sintiendo una calidez consoladora que no recordaba haber experimentado antes, y su mente se aclaró.

Fue cuando lo entendió, ¿se había ido?…  Si, era el lobo. El lobo era el que  se había ido. Eso quería decir aquel lamento.

Así que decidido reaccionó. Debía hacerle entender que no estaba sola, que él no se iría.

_Estoy contigo. Estoy contigo_ Le dijo preguntandole _ Y tu, ¿Estás conmigo?_ 

La chica lo miró aturdida necesitando unos segundos para asimilar aquellas palabras, como si no entendiera del todo el significado de estas.

Aunque si que lo hizo. Lo entendió, pero le resultó turbador.

Nadie en su vida jamás, excepto su madre; el único ser humano que le mostró lo que era el amor, le había hecho tal promesa.

En medio del nuevo silencio Liam tapó el cuerpo de la joven con la camiseta ensangrentada;  era lo único que tenía a mano, volviendo a preguntar mientras sonreía tiernamente:

_ Así que dime, ¿Estas conmigo?_

Queena lo observó atenta dejando ver a Liam una hermosa sonrisa en primera respuesta que a pesar de asomarse en ella un halo de tristeza  lo sorprendió. Era la primera sonrisa que le dedicaba.  Sonrisa que lo cautivó.

_El bosque_ Comenzó a decir Queena dejando atrás su sonrisa_ lloró tanto la muerte del último lobo que habitó su suelo, que fue incapaz de decirle adiós permitiendo que vagara en forma de alma por sus entrañas.

Y yo, un cuerpo maltratado, despojado de libertad y amor sintonice de alguna forma con ese último lobo,  que como yo, al otro lado de mi pared, encerrado y torturado esperaba la muerte.

Cuando fue muerto, en un sueño me pidió ayuda, en el prometió; dame tu cuerpo y nunca te dejaré sola, y acepte aquel trato, ya que nada de lo que en ese momento tenía me importaba, porque nada poseía.

El lobo quería un cuerpo. Él deseaba vivir tanto que supero a la propia muerte, y yo, que solo deseaba morir encontré una razón para seguir viva.

Entonces llegaste tú y comencé a querer verte.

Le pedí al lobo que te salvara y lo hizo creyendo que no volveríamos a vernos, con lo que todo quedaría en un fortuito encuentro . Pero volviste a aparecer frente a mí haciéndome ver que había cosas que tal vez merecían la pena en el mundo que años atrás deseche.

Ahora él se ha ido y me encuentro aterrada solo con el hecho de saber que fui yo quien deseo su marcha, aunque fuera un instante, ese fugaz momento bastó. Ya no está conmigo.

Ahora  me siento perdida en un mundo que no conozco. No se como… no se…_

Liam tapó los labios de Queena con sus dedos como antes lo hiciera ella y dijo con solemnidad:

_Yo te enseñaré como. Te mostraré el mundo que te fue negado.

Cuando hallas visto todo lo que en mi mano esté mostrarte, te preguntaré de nuevo. En el momento que te sientas preparada decidirás si quieres seguir conmigo o simplemente prefieres otro camino.

Tendrás todo el tiempo que desees y necesites, porque estaré a tu lado hasta que  decidas que soy para ti_

La respuesta de Queena  le llegó a Liam antes de lo esperado en forma de beso robado, que correspondido  acabó convertido en un largo beso que selló el amor entre lo que fue una bestia y un mercenario de solitario camino.

En el reino nada de la Bestia volvió a saberse, ni del frío mercenario que por un tiempo caminó por sus calles.

Se dijo  años después que aquel mercenario mató a la bestia, y que esta también acabó con él en una encarnizada lucha, quedando entre los ciudadanos como el héroe que los salvó a todos.

De recordatorio, en el centro de la ciudad una enorme estatua de hierro los ciudadanos levantaron. En ella, Esculpidos, un guerrero y un gran lobo luchando por seguir vivos se enfrentaban en un estático combate. 

En la escultura años después un gran árbol logró crecer. Árbol que respetado, no fue cortado, y que parecía abrazarla con maternal amor, dejando ver lo que en principio se creó con la imagen de un combate a muerte como algo diferente, mostrando  el hierro una apariencia distinta. Porque mercenario y bestia, más que querer matarse, ahora, parecían amarse.


La sonrisa de Julia-El hombre que olvido su nombre—> ¿Hay alguien más ahí?

FIN. 


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5 Respuestas a “EL MERCENARIO Y LA BESTIA. — 2ª parte — (Final)

  1. Pingback: EL MERCENARIO Y LA BESTIA. — 1ª PARTE — « El Diablo Azul.

  2. Hola Ana.
    Menos mal que has terminado la historia, la estaba esperando impaciente porque sabia que me iba a encantar.
    Recuerdo que me dijiste que estabas entre dos finales, y yo te digo ahora que este final esta muy muy bien, menos mal que has optado por el.
    Ana, cuando te venga una historia a la mente no la desaproveches y actualiza con ella, créeme que merece la pena leerlas.
    Los que seguimos tu blog lo estamos deseando y lo agradecemos, porque a los que nos gusta este fantástico blog nos encanta leer buenas e intrigantes historias como las que solo tu sabes hacer, al menos yo pienso así.
    Es increíble lo que haces y tienes un grandisimo talento, una imaginación asombrosa con un gusto musical increíble, acorde con lo que escribes.
    Estas dos canciones en las dos partes van que ni pintadas a esta gran historia, parece como si estuvieran escritas para este relato.
    La segunda canción es una pasada, la primera también me gusta pero la segunda me ha gustado mas.
    Me encanta todo lo que haces, y recuerda; no lo digo porque seas mi hermana, ¡¡¡¡TU LO VALES!!!! y mucho 😉

    Sigue plasmando tu gusto musical con lo que escribes que nosotros estaremos aquí leyéndote gustosamente 😉
    Hasta pronto:)

  3. uy que me pones colorada y todo diciendo esas cosas jeje.
    Pues me alegra que te haya gustado tanto 😀
    He tardado más de la cuenta en ponerme a escribir esta segunda parte ains, pero entre una y otra cosa no veía el momento.
    Y si, yo también estoy de acuerdo, de los dos finales que tenia pensado este creo que era el mejor ya que era el final feliz 😉
    Y en cuanto a la canción, la verdad es que también pienso que tiene algo especial. La sonrisa de Julia es que es especial, por lo menos a mi me lo parece 😉

    Un saludo y hasta la próxima tanto si es aquí como en tu pensamientos de una sirena, muaka.

  4. wiiiiiiiiiiiiiiiiiii ya ta acabaaaaaaaaa,me gusto mucho el relato la primera y la segunda parte,vamos que me gusto por completo O_O estas echa un artistaza.
    Por cierto me alegro mucho Ana de que el protagonista no las pichara *_* muchas gracias de verdad por que conociendote mmm eras capaz jajajaja pero te salio la vena romantica que se que la tienes y pasional.
    Por otro lado gracias por hacerme conocer a La sonrisa de Julia,no tenia idea de ellos,estoy aprendiendo mucho de estilos musicales contigo,ademas me han sorprendido sus letras son preciosas.
    Para cuando otro relato eh eh eh eh? lo espero con ganas por que se te da fenomenal como todo lo que te propones en hacer.
    Un besazo grandote y sigue alegrandonos cada vez que te leemos o escuchamos tu musica. 🙂

    PD:Moito moito moito

  5. Hola belsai, jeje pues te equivocaste, en mi otro final no era él el que la palmaba si no… bueno como no ha sido así lo dejamos ahí 😉
    ¿Para cuando otro relato? para eso queda bastante, no soy tan mala como para haceros leer otro quijote tan pronto jeje pero, bueno algún otro caerá dentro de un tiempo 🙂
    Te gustó la cancioncilla, eh? la verdad es que tienes razón, su letra es muy bonita, como casi toda la música que hacen estos chicos de La sonrisa de Julia.y me parecieron ideales para finalizar cada una de las partes de este relato.

    Pues me alegro de verte por aquí de nuevo y espero verte mucho mas, un besazo y hasta la próxima :+

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